“Hombre está empezando la tercera guerra, las informaciones me mantienen angustiado, las noticias me persiguen todo el día ¡Ya llegaron los platillos voladores! ¡Cuando! en la tele… ¡Cuantos!”. Lo que en la década de los ochenta Florcita Motuda cantaba como una humorada en “Pobrecito Mortal”, sobre cómo las malas noticias influyen en la angustia de las personas, se ha convertido en el canon televisivo del siglo XXI. La sátira sobre el deseo de alejarse de la realidad que ofrecen los informativos ha cobrado una vigencia inquietante frente a la saturación actual y los mal llamados “Último Minuto”.
Ante esto nos preguntamos: Si la oferta de noticias continuas ya cuentan con sus propios canales como T13 en vivo (TDT) o el Canal 24 Horas (cable), ¿por qué los canales de TV abierta insisten en saturar con noticias todo el día, incluso durante el fin de semana?
Esta situación es compleja de explicar. No se trata solo de la importancia del rating en este campo, sino de cómo la televisión ha moldeado una sociedad donde la politización y la crónica roja se han vuelto el ruido de fondo de la vida cotidiana. El chileno hoy busca la inmediatez, pero existe una línea muy delgada entre estar informado y ser víctima de una saturación que entrega “más de lo mismo”, agotando incluso con la salud mental del televidente.
El show de las noticias

Desde una perspectiva de la industria, el rating sigue siendo el juez implacable de la competencia por el contenido. En el caso de los noticiarios hemos visto a “Teletrece” consolidarse en el “top ten” diario que publica Kantar Ibope Media y a “24 Horas Central” peleando el liderazgo, desplazando a un “Meganoticias” que, tras años de hegemonía, ha caído al tercer e incluso en el cuarto lugar.
Sin embargo, el cambio más drástico ocurre en los matinales. Lo que antes era un espacio donde había cocina, temas de interés y el recordado “trencito musical”, hoy su contenido se ha convertido en una extensión de las noticias en base a la crónica roja y la política, dedicando hasta cuatro horas y media -y casi sin comerciales- a temas como lo policial, el tema candente de la política nacional o la figura del Presidente de EE.UU. Donald Trump y sus medidas anti-migración. En este escenario, la opinión de los conductores parece estar diseñada estratégicamente para alimentar el sensacionalismo.
Si bien comunicadores como Julio César Rodríguez, José Antonio Neme, Rodrigo Sepúlveda o Priscila Vargas tienen derecho a opinar y dar su punto de vista más allá de su profesionalismo, surge la duda: ¿dónde termina el ejercicio periodístico y dónde empieza la búsqueda del click fácil en los medios digitales?
La pérdida de la distancia profesional se hace evidente en los titulares que inundan redes como X (Twitter) o Instagram:
- “Neme vive momento de furia”
- “El furioso descargo de Julio César Rodríguez”
- “Priscila Vargas pierde la paciencia…”
Este tipo de contenido sugiere que el profesionalismo está siendo sacrificado por el algoritmo. La audiencia, cada vez más crítica, no solo cuestiona la falta de compostura de los rostros (lo que se refleja también fuera de pantalla), sino también el exceso de contenido noticioso que termina agotando a los televidentes. Y no lo decimos nosotros, lo dicen las redes sociales que cada vez tienen mayor poder.
Obviamente uno dirá, “cámbiese de canal” o “apague la tele” -tal como lo ha dicho el “Sepu” en su noticiario cuando lo critican-, pero esa lógica ignora el problema de fondo de los propios canales, dejando parte de su audiencia sin alternativas reales -como el caso de los adultos mayores por ejemplo- y sumida en un bombardeo constante de negativismo.
Incluso el mismo Presidente Gabriel Boric ha criticado públicamente a los matinales por el enfoque de sus contenidos y de que el Gobierno no hace nada por combatir la delincuencia -que los mismos rostros lo han manifestado-. Esto en el marco de la inauguración de la Plaza Los Cuncos en Renca el 14 de diciembre de 2023, donde en pleno discurso señaló lo siguiente:
“Debo ser sincero en que no alcancé a ver el de CHV. En una de esas el de CHV nos sorprende, pero vi Mega, TVN, Canal 13 y ninguno estaba dando esto. Parece que las buenas noticias no tienen rating, pero yo les quiero decir a todos los que dicen que el Gobierno no hace nada en delincuencia, que el Gobierno no hace nada en seguridad, vengan a la Plaza Los Cuncos”
“Que les cuenten del narcomausoleo de la esquina, de lo difícil que fue destruirlo, pero no para dejar la plaza como estaba, sino para construir una cancha de fútbol, una pérgola, para poder tener Gobierno en terreno con diferentes servicios entregando información y dando cuenta de los beneficios y apoyos que tiene el Estado para la población”, sostuvo.
Weekend News Live Chilensis
Pero si intentamos buscar un respiro el fin de semana, la situación no mejora; es imposible librarse de los “noticiarios XXL”. Cada sábado y domingo, al encender la tele, la crónica roja, la política y la contingencia internacional se han vuelto costumbre.
Atrás quedaron los tiempos donde los sábados pertenecían a la franja infantil con “Cubox”, “Zoolo TV” o “Tronia” y los domingos a los documentales del fallecido “Cazador de Cocodrilos” Steve Irwin y al debate político con “Tolerancia Cero”. Este cambio se debe a una mezcla de factores: los cambios de hábito a la hora de ver televisión, el exceso de repeticiones de programas prime -como ocurrió con “Talento Chileno” en Chilevisión a fines de la decáda del 2000- y, fundamentalmente, el quiebre que significaron el Estallido Social de 2019 y la pandemia en 2020. Estos hitos obligaron a los canales a extender sus noticiarios para cubrir estas contingencias, una práctica que terminó por colonizar las mañanas del fin de semana hasta empalmar directamente con el noticiario de la tarde.
Aunque el contenido sigue basándose en reportajes ya emitidos en la semana, móviles en vivo y el recurrente recurso del “Último Minuto”, la cara de sus protagonistas ofrece un matiz distinto. Aquí, la labor periodística recupera cierto valor gracias a perfiles más cercanos con el público.
La simpatía de Álvaro Paci (T13 Finde), junto a la experiencia en terreno de Luis Ugalde (Meganoticias Siempre Juntos) y Rafael Cavada (CHV Noticias AM), aporta un valor añadido a lo que se muestra en pantalla. En el caso de estos dos últimos, un reportero policial de calle y un corresponsal de guerra, respectivamente, sus opiniones resultan certeras porque nacen de la vivencia directa y no de la simple lectura de una pauta o un diario. Ellos conocen la realidad de lo que se vive en el país y, a pesar del tratamiento “alarmista” que pueda imponer la línea editorial de cada noticiario, logran reflejar el sentir de la gente. Especialmente Ugalde, quien destaca por una cercanía con las personas que humaniza su labor periodística, esto cuando fue reportero en terreno en el matinal “Contigo en la mañana”.
Por su parte, Paci ha logrado un estilo más distendido y ágil. Esto le permite entregar información sin caer en la monotonía, ofreciendo una alternativa informativa que se percibe más cercana y entretenida para el espectador que busca algo más que noticias negativas.
¡ÚLTIMO MINUTO!: Entre el rating y la falta de Ética

Todo lo anterior es apenas la punta del iceberg. Dentro de los informativos se ha abusado de un recurso que, lamentablemente, se ha normalizado en la industria de Chile y en otros países como España, Perú y Argentina: el “Último Minuto”. Si antiguamente esta alerta noticiosa obligaba a interrumpir la programación del canal para informar sobre un hecho de real trascendencia, hoy se ha convertido en una muletilla para presentar eventos cotidianos, como accidentes de tránsito u operativos policiales de rutina.
Este recurso no se limita a los noticiarios. Cuando ocurre un hecho de mayor complejidad, los canales suelen levantar su programación habitual para transmitir de forma ininterrumpida. Un ejemplo reciente fue la detención de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero de 2026. La cobertura mostró extensamente a la diáspora venezolana en Chile celebrando la caída del mandatario y difundió imágenes de su traslado a Estados Unidos para enfrentar su juicio. El impacto en la audiencia fue masivo: Según lo publicado por Mega en base a lo consolidado por Kantar Ibope Media, la maratónica cobertura obtuvo un promedio de 633.299 personas por minuto y un alcance total de 4.754.495 personas.
Otra situación crítica para el país son los incendios forestales, como los que afectaron recientemente a las regiones de Ñuble y Biobío, dejando un saldo de 21 fallecidos y más de 7.500 damnificados. Más allá de evidenciar la falta de protocolos de evacuación y la falta de interés por legislar la Ley de Incendios en el Congreso, estas catástrofes exponen la cuestionable ética televisiva.
Durante la cobertura especial la mayor crítica recayó en el tratamiento del dolor ajeno. Esta falta de criterio no es nueva, la hemos visto cuando Iván Núñez (cuando laboró en Chilevisión) arriesgó su vida cerca de las llamas por un punto de rating, o cuando Mónica Pérez generó indignación masiva al preguntar a una víctima del incendio en Viña del Mar en 2022: “¿Cómo va a celebrar la Navidad?”.
Este tipo de actos atentan contra la dignidad humana y provocan un malestar profundo que se traduce en cifras: solo el caso de Pérez sumó más de 3.000 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV). Es ahí donde surge la pregunta inevitable: ¿cuál es el límite para sensibilizar a la audiencia sin caer en el morbo?
Finalmente, el uso del “Último Minuto” para eventos que ocurrieron hace tres o cinco horas ha convertido al recurso en objeto de burlas e indignación en redes sociales. Es un abuso de la confianza del televidente; una estrategia para captar “audiencia fácil” mezclando hechos triviales con noticias de relevancia histórica. Al normalizar esta anomalía, los departamentos de prensa no solo sacrifican la ética, sino que erosionan el valor más sagrado del periodismo: la credibilidad.
TVN como una alternativa real a las noticias

Sin embargo, no todo es saturación de noticias. Si bien Televisión Nacional también recurrió a los noticiarios extendidos durante la crisis social y sanitaria, con los años comprendió que un canal público puede marcar la diferencia sin sumarse a la hegemonía del contenido informativo, sabiendo que también cuenta con un canal de noticias para ese fin: Canal 24 Horas.
En lugar de seguir la inercia de las señales privadas, estación pública adoptó medidas para ofrecer una alternativa sana y entretenida en las mañanas del fin de semana, rompiendo con la rutina noticiosa. Actualmente, los sábados TVN rescata el legado de Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, devolviendo a la pantalla clásicos como “El Chavo del Ocho” y “El Chapulín Colorado”. Esta oferta se complementa con el bloque cultural “Chilenos de Norte a Sur”, donde el periodista Amaro Gómez-Pablos y la cantante Jennifer Boldt presentan documentales sobre sostenibilidad y resiliencia, visibilizando historias de personas que luchan por un país sustentable.
Los domingos en tanto, la programación de TVN suma el icónico reality estadounidense “Extreme Makeover”, donde equipos de voluntarios transforman la vida de familias remodelando por completo sus hogares en menos de 7 días. El canal incluso apostó por la versión latinoamericana -estrenada originalmente por el extinto canal Infinito-, cumpliendo el sueño de familias en comunas como Renca y Cerro Navia, lo que aporta un componente social que conecta directamente con la realidad chilena.
A esto se suma el exitoso arribo del ciclo de Cantinflas en 2023, tras su larga estadía en Chilevisión. Películas como “El Barrendero”, “El Patrullero 777”, “Por mis pistolas”, El bombero atómico” y “El señor doctor” siguen siendo favoritas del público chileno, demostrando la vigencia del humor clásico del gran Mario Moreno.
Este enfoque demuestra que el canal público ha decidido no dejarse arrastrar por las modas programáticas de las señales privadas. Al alejarse de este modelo, TVN busca ofrecer una alternativa real para una audiencia disconforme con la “invasión” de noticias, cumpliendo así con entregar una televisión entretenida, cercana y, por sobre todo, equilibrada.