Hoy en día, la televisión por cable ha perdido su atractivo frente al avance del streaming, que se ha consolidado como la primera ventana para estrenos de series y películas. Este cambio en el consumo de contenidos ha provocado el cierre masivo de señales; gigantes como Disney y Warner Bros. Discovery han eliminado canales icónicos como FXM, TruTV y el legendario I.Sat, para priorizar sus propias plataformas digitales como HBO Max o Disney+.
Sin embargo, antes de esta crisis, el cable era el objeto de deseo en los hogares chilenos. Durante los años 90 y principios de los 2000, contar con el servicio era un auténtico lujo, no solo por su alto costo, sino por la limitada infraestructura que restringía el acceso a solo unas pocas comunas. Para que hablar del satélite que era mucho más caro y la única alternativa es acceder vía Microondas (antena) con lo mejor del cable, pero con un número limitado de canales.
En la historia de la televisión de pago en Chile han desfilado canales que hoy recordamos como “exóticos” por su breve permanencia o destacando a un nicho específico. En ella, destacaron señales argentinas como Magic Kids, América Sports, ATC (actual TV Pública) y The Big Channel, junto a apuestas locales como K25, The Fun Channel, Showbiz y Wurlitzer (que antiguamente perteneció a TVI-Filmocentro). Pero hubo otras señales que, por ser demasiado transgresoras o de nicho, tuvieron un paso complejo o inexistente en las operadoras chilenas. El caso más emblemático es Locomotion: un canal que se ganó la admiración de los fanáticos y convirtiéndolo en una señal de culto al fusionar animación para adultos con anime de vanguardia, desafiando los estándares de la censura de la época.
Locomotion: El auge y caída de un ícono “Antisistema”
Locomotion se lanzó en 1996 para Latinoamérica y Europa, bajo la propiedad de la estadounidense Hearst Corporation y la venezolana Cisneros Television Group (que en aquel entonces administraba Chilevisión). En sus inicios, el canal debutó de forma exclusiva a través de DirecTV, lo que le otorgó un alcance regional inmediato. Originalmente, su programación consistía en dibujos animados clásicos segmentados por bloques horario: las mañanas para todo público, las tardes para jóvenes y las noches con contenido adulto.
Pese a su propuesta inicial, Locomotion no ha tenido un buen despegue para consolidarse dentro de la región. Por ello, en 1999, decidieron darle un “giro de tuerca” radical, contratando a un nuevo equipo para reestructurar la señal y convertirla en un espacio dedicado 100% a la animación para adultos.
El 1 de noviembre de ese año, de la mano de los argentinos Rodrigo Piza, Andrea Feuerman y Walter Zamora, se relanzó la señal con un enfoque agresivo en el anime y animaciones trasgresoras que no eran aptas para niños, apuntando a un público de entre 18 y 35 años. Locomotion se posicionó como un canal “antisistema”: casi no emitía publicidad, no le importaba la censura o el que dirán y apostaba por contenidos alejados del mainstream como “Pokémon” o “Dragon Ball Z”.
Es así que Locomotion rescató series consagradas como “Ren y Stimpy”, “Duckman” y “Bob & Margaret”. Sin embargo, su gran hito fue traer por primera vez a la televisión de pago a “South Park”. La irreverente serie de Trey Parker y Matt Stone -que en Chile fue emitida por La Red en horario prime durante 1999- se convirtió en el estandarte del canal. De hecho, actualmente sigue permaneciendo vigente y que hace poco firmaron un acuerdo con Paramount por US$ 1.500 millones, asegurando nuevas temporadas pese a las constantes burlas de sus creadores hacia la compañía, en medio de la fusión con Skydance.
Locomotion no solo validó su popularidad con el humor negro, algo de erotismo y violencia extrema, sino que democratizó el anime de vanguardia con títulos como “Soul Hunter”, “Evangelion”, “Blue Seed”, “Saber Marionette J to X”, “Cowboy Bebop”, “Super Milk Chan” y la controversial “Agent Aika”. Además, el canal se destacó por su estética visual y musical, sirviendo de plataforma para bandas como Babasónicos y Miranda!, quienes encontraron en Locomotion un nicho para despegar y consolidar sus respectivas carreras en la industria.
En 2003, la señal se asoció con Pramer (distribuidora de canales como Europa Europa y Film & Arts) para potenciar su comercialización. Para 2004, lanzaron su última etapa visual, “AnimeStation”, enfocándose casi exclusivamente en la animación japonesa.
No obstante, esta etapa duró poco. Sony Pictures Entertainment compró la señal en enero de 2005. El 31 de julio de ese mismo año fue su último día de transmisión; al día siguiente, el canal se transformó en Animax, marcando el fin de la mística original.
Hoy, Locomotion es un nombre de culto. Existen múltiples tributos en plataformas digitales realizados por fanáticos que añoran la época dorada del canal. Incluso exejecutivos intentaron revivir su espíritu bajo el proyecto “Team Loco”, un modelo de suscripción que, lamentablemente, no logró consolidarse en el mercado actual.
La razón por la cual (casi) no existió en Chile
Locomotion fue una pieza fundamental para los fanáticos del anime y la vanguardia. Logró ofrecer algo que ni siquiera MTV podía ofrecer: contenidos de alta calidad con títulos exclusivos y difíciles de encontrar en una era donde era difícil encontrar este tipo de animés. Además, su propuesta visual se enriquecía con música electrónica y artistas emergentes que hoy son referentes en la escena latinoamericana.
Sin embargo, en Chile, esta “joya del TV Cable” fue un privilegio de pocos. Una de las razones principales fue la censura. Al ser un canal “antisistema” que emitía contenidos sin filtros para un público adulto, pasando del género ecchi (erótico) hasta el gore, era difícil que las operadoras pudieran agregar a sus parrillas a pesar de ser una señal básica. Ni siquiera agregarlos al premium ya que no era su propósito.
Esta resistencia contrastaba con las constantes fiscalizaciones del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), cuyas normativas también alcanzaban al cable. Un ejemplo claro fue lo ocurrido con “Sailor Moon” y “Ranma ½” en ETC y Chilevisión. Ambos canales aplicaron autocensura al emitirlos en bloques infantiles, a pesar de que originalmente no eran series dirigidas estrictamente a niños. En “Sailor Moon”, se omitía la relación lésbica entre Sailor Urano y Sailor Neptuno, mientras que en “Ranma ½” se cuestionaba el cambio de género del protagonista tras caer en los pozos de Jusenkyo, calificándolo de inapropiados. Aún así, ambas series mantienen su popularidad hasta nuestros días.
A esto se sumaban las malas prácticas de la extinta Metrópolis Intercom, que solía intervenir las señales como HBO o Cinecanal sustituyendo películas, series o incluso comerciales de preservativos y alcohol por videos previamente grabados si consideraban que el contenido infringía el horario para menores, inclusive en el horario para adultos.
En Chile, el único operador que mantuvo a Locomotion de forma estable fue DirecTV (en ese entonces vinculada a VTR en el país). Por ello, solo unos pocos afortunados pudieron disfrutar de estrenos como “Dr. Katz”, “The Critic” o “South Park”, junto con otros lanzamientos de animé. La señal salió de la grilla satelital coincidiendo con el nacimiento de Animax y la fusión entre Sky y DirecTV en 2005, año en que VTR también se fusionó con Metrópolis.
Actualmente, el legado del animé en el cable chileno lo mantienen ETC y Senpai TV. Este último ha seguido el espíritu de Locomotion al estrenar series inéditas en la región como “Beelzebub”, “Fire Force”, “Fruits Basket” y “Highschool of the Dead” (que combina gore y ecchi). No obstante, estos canales lineales enfrentan hoy un desafío mayor: competir contra el catálogo masivo y exclusivo de plataformas como Crunchyroll o el mismo Netflix, una realidad que incluso para un consolidado como Locomotion sería difícil de sortear en la actualidad.