Dirigida por Gore Verbinski (el visionario detrás de “El Aro” y la trilogía original de “Piratas del Caribe”), “Buena suerte, diviértete, no mueras”, película que llegará el 12 de marzo a salas chilenas, propone una sátira tan delirante como inquietantemente actual sobre la inteligencia artificial, la dependencia tecnológica y la urgente necesidad de conexión humana.

Todo comienza cuando un hombre que dice venir del futuro irrumpe en un pequeño restaurant de Los Ángeles con una advertencia imposible de ignorar: el mundo está a punto de terminar y sólo un grupo muy específico —una combinación exacta, improbable y bastante descontenta de personas— puede evitarlo. Ese espacio cotidiano se transforma en el epicentro de una misión global que mezcla conspiración, comedia negra y una amenaza tecnológica fuera de control.

Ese es el punto de partida de una explosiva mezcla de ciencia ficción, acción y humor irreverente, que no sólo busca entretener sino también incomodar, funcionando como una sátira mordaz sobre la fe ciega en la tecnología y la ilusión de que siempre habrá alguien más —un “elegido”— encargado de salvar el mundo.

Visualmente audaz y narrativamente impredecible, la película combina una estética futurista con elementos rústicos y cotidianos, reforzando el contraste entre lo extraordinario y lo banal. En ese cruce, Verbinski despliega una puesta en escena caótica y lúdica que dialoga con el absurdo del presente y con la ansiedad colectiva frente a un futuro dominado por la inteligencia artificial.

Con un elenco liderado por Sam Rockwell, acompañado por Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Juno Temple y Asim Chaudhry, la película juega constantemente con una pregunta incómoda: no eres el elegido. ¿o sí?