Hoy es Viernes Santo, una fecha que para el mundo cristiano representa la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es un día de conmemoración y respeto que evoca el sacrificio en la cruz; una jornada donde tradicionalmente las familias acudían a las iglesias para los retiros o disfrutaban en algunos barrios el montaje de “Jesucristo Superestrella”, el icónico musical de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.
Para quienes se quedaban en casa, la televisión ofrecía un despliegue de filmes bíblicos que abarcaba casi todo el fin de semana. Aunque canales como TVN mantienen clásicos como “Jesús de Nazareth” o “Los diez mandamientos” (1956), la tradición de una programación íntegramente dedicada a la reflexión se ha ido diluyendo. Analicemos las razones de este fenómeno.
El origen de una tradición televisiva
La transmisión de cine bíblico, documentales y retiros espirituales se consolidó en la década de los 70, inicialmente limitada al Viernes Santo. No fue hasta los años 90 cuando las señales ampliaron estos contenidos a todo el fin de semana.
En aquel entonces, la identidad religiosa de las estaciones era marcada por tres canales: UCV Televisión y Canal 13 que pertenecían a las universidades católicas de Valparaíso y Santiago, respectivamente. Por su parte, Mega (entonces Megavisión), aunque privado, se unía al sentir cristiano debido a la profunda fe de su dueño, Ricardo Claro Valdés. En contraste, señales como La Red, Chilevisión y TVN a pesar que ofrecía una programación especial, solían retomar su programación habitual el sábado, suavizando los contenidos con películas familiares.
Curiosidades de la época: Silencio comercial y retiros televisivos
Un aspecto recordado con nostalgia es la ausencia de publicidad. Durante años, los canales no emitían comerciales como señal de respeto, a excepción de Mega, que presentaba breves menciones de empresas como parte de los auspicios de la programación especial, casi en su mayoría por el Grupo Claro (como Cristalerías Chile o Sudamericana de Vapores).
Mega también destacaba por sus “Retiros en casa”, microprogramas de cinco minutos cada una hora donde sacerdotes invitaban a la reconciliación familiar y de mirar estos días como un momento de reflexión. Entre los rostros recurrentes de este espacio figuraba el sacerdote irlandés John O’Reilly, quien solía centrar sus mensajes en el amor al prójimo.
Nota editorial: La imagen de O’Reilly cambió drásticamente en 2014 tras enfrentar procesos judiciales por conductas impropias contra una menor en una escuela rural cuando el sacerdote era director espiritual. Tras cumplir una sentencia, fue expulsado de Chile en 2018 por orden de las autoridades migratorias, partiendo con rumbo a Roma.
El panorama actual: Cambios de hábito y realidades económicas
Con el tiempo, la maratónica programación de Semana Santa ha disminuido debido a los nuevos hábitos de consumo y a los cambios en la propiedad de los canales, como la privatización de Canal 13 y la venta de Mega tras el fallecimiento de Ricardo Claro. Hoy, mientras Mega se enfoca en el cine familiar, Canal 13 mantiene algunos clásicos como “El manto sagrado” o “La Biblia”.
Sin embargo, el fenómeno más relevante sigue siendo TVN. Desde 1982, la señal pública emite “Jesús de Nazareth” de Franco Zeffirelli, logrando cifras de audiencia sorprendentes y convirtiéndose en tendencia en redes sociales. Los chilenos han adoptado esta obra como un ritual infaltable de estas fechas.
Finalmente, la crisis económica de la industria obligó a eliminar la restricción publicitaria desde 2010. Pese a esto, TVN sigue siendo el “refugio” de los clásicos bíblicos, programando desde “Ben-Hur” hasta la miniserie nacional Teresa de los Andes, protagonizada por una joven Paulina Urrutia, manteniendo viva una tradición que, aunque transformada, se resiste a desaparecer.